El municipio se encuentra entre Montorio y el Valle de Santibáñez, al oeste de la Merindad de Río Ubierna. Agrupa, además de la localidad que le da nombre, a las de Quintanilla Pedro Abarca, Ruyales del Páramo y San Pan

El núcleo cabecero se encuentra junto a la entrada del Desfiladero del río Úrbel y conserva en la actualidad en su entramado urbano una fuerte huella de su esplendoroso pasado. Entre los edificios más reseñables sobresale el Palacio de los Alonso de Maluenda, edificado en el siglo XV (de estilo gótico-renacentista). De las cuatro alas que tuvo inicialmente, conserva parte de la principal. En la fachada, sobre la puerta de acceso al interior, luce un escudo flanqueado por dos medallones. Entre sus elementos más interesantes destaca también la elegante balconada esquinada que mira hacia el pueblo.

Escudo que preside la fachada del palacio de los.
Escudo que preside la fachada del palacio barroco de los Fernández-Zorrilla.

De construcción más reciente es el Palacio de los Fernández-Zorrilla -barroco del siglo XVII-, en el que sobresale por su interés el imponente escudo que preside la entrada. El edificio está formado por tres volúmenes recorridos por balcones, los dos laterales en forma de torres. El conjunto se remata con un alero de amplio vuelo.

El Torreón de los Padilla, de la primera mitad del siglo XVI, se encuentra actualmente en estado de ruina. Sin embargo, aún puede intuirse su aspecto original a partir de los dos lienzos completos que conserva junto a parte del arranque de los otros dos.

De la arquitectura religiosa, el principal exponente es la Iglesia de San Juan Bautista, neoclásica. La actual construcción data del siglo XVIII, aunque fue levantada sobre un templo anterior, de estilo gótico. El templo tiene planta de cruz griega y presenta una elegante cúpula semiesférica sobre el crucero, decorada en el interior con vistosos casetones. Destaca el interesante juego de volúmenes que producen los distintos elementos del templo, al que se accede a través de un atrio cuya estructura se adapta perfectamente al desnivel del terreno. Bajo la torre, cuadrada y rematada con pináculos, se abre el pórtico. En el interior, los cuatro brazos se cubren mediante bóvedas de medio cañón con casetones decorados. A los pies se levanta el coro, alojado en el cuerpo inferior de la torre y cubierto con ojivas estrelladas.

En lo más alto de un cerro desde el que se domina el caserío de Huérmeces se encuentra la Ermita de Cuesta Castillo. Se trata de una sencilla construcción, recorrida por cuatro contrafuertes en cada uno de sus dos lados principales y otros cuatro en las esquinas. La sobriedad del edificio se rompe únicamente mediante la pequeña espadaña que cobija un campanillo en  su interior.